La obsolescencia del odio

La obsolescencia del odio

¡Buf! ¡Menudo título! Hay que coger aire y vocalizar de lo lindo para que no se nos atragante pero, tranquilos, todo acaba bien.

Para empezar hay que decir que su autor es el filósofo, poeta y ensayista Günther Anders (1902-1992) al que no hay por qué conocer porque, aunque hay un buen puñado de libros traducidos, aún es poco lo que se ha publicado en España de su extensa obra. Pero sí daría para echarle un poco de broma y poner una faja a cada ejemplar que apuntara «Marido -durante unos años- de Hannah Arendt».

Pero adentrémonos en el meollo de la cuestión. La obsolescencia del odio es un librito de esos que parecen delgaduchos y pálidos que no invitan pero, ¡ay!, esos acaban siendo los mejores. En este ensayo, Anders hace las maravillas del lector. Tiene esa facilidad para la argumentación y la contraargumentación, esa cualidad que a todos nos gustaría llevar en el bolsillo del pantalón en un bar o en casa cuando queremos poner sobre la mesa asuntos de una manera sencilla para que los demás entiendan nuestras teorías o ideas.

Anders plantea este libro fundamentalmente en dos partes. La primera puede asustar un poco al lector no acostumbrado a la terminología de la filosofía pero el autor lo sabe y por eso se muestra tranquilo en sus explicaciones. La segunda parte es la más gruesa, interesante e intensa. En ella, dos personajes llevan a cabo un diálogo fluido sobre cuestiones pocas veces planteadas: la necesidad del dirigente de infundir odio a los soldados, la inutilidad de ello en la época contemporánea al no tener al enemigo cara a cara como antaño, qué sucede con las víctimas civiles,… Este diálogo tiene algo de socrático y mucho de partida de ajedrez.

Evidentemente, no lo vamos a contar todo. Cada uno tendrá que hacer su propia lectura y relecturas.


Ficha del libro

Autor: Günter Anders – Editorial: Pre-Textos

92 páginas, 13,00€, ISBN: 978-84-17143-99-2


Lecturas relacionadas: «Acerca de la libertad», «Hombre sin mundo», «La obsolescencia del hombre» del mismo autor. «Ante el dolor de los demás» de Susan Sontag o «Más allá de la expiación y la culpa» de Jean Améry.


Pásate por la librería o envíanos un correo electrónico a menadeslibreriaARROBAgmail.com y te lo haremos llegar a casa.

Don Antonio, ¿qué haría si le disparasen por la espalda?

Don Antonio, ¿qué haría si le disparasen por la espalda?

Es difícil no amar a Antonio Machado en mayor o menor intensidad. Yo misma, con la inocencia de algunos poemas y la voz de Serrat en un vinilo, pedí como regalo en un cumpleaños ya muy lejano que me llevaran a Colliure a saludar a aquel hombre que había hecho grandes cosas. Hizo enorme Castilla, situó Soria e hizo brillar a Segovia con sus largos caminos por las afueras. Fue capaz incluso de avistar la hecatombe de una España apuñalada por el fascismo y exclamar alto y claro que no. Porque, como nos ha repetido hasta la afonía Romain Rolland, en los grandes momentos de la Historia, el silencio es un acto en sí mismo.

– Mire usted: la política lo deja a uno tan desconcertado a veces, que ni siquiera quedan ganas de opinar. Uno lee, por ejemplo, que un jefe político dice: “Si la política gira hacia la derecha es lo mismo que si girase hacia la izquierda, porque yo soy el eje”. Y entonces, a uno todo lo que se le ocurre pensar: “Feliz el ciudadano que puede estudiar para eje de la política”.

Es posible que haya personas que en ese caminar que hacía el camino se perdieran algunas paradas importantes. La primera, quizá, que Antonio no abandonó Madrid por voluntad propia, no se refugió, sino que fue el gobierno quien insistió en su traslado, junto al de otros intelectuales, a Valencia para protegerlo como patrimonio en vida que era. ¡Qué lástima que no llegaran a Lorca ni a Hernández! Aunque estos quizá tampoco hubieran aceptado el ofrecimiento. Tampoco eran de la misma generación, no contaban con la misma reputación. Antonio, sabemos, leía a todos esos jóvenes pero a quien respetó sin fisuras fue a Juan Ramón Jiménez en un momento que, como resumió Max Aub: Unamuno era un modo de sentir, Ortega un modo de pensar y Machado un modo de ser. En cualquier caso, el sevillano no dejaría que se sumergieran en el olvido y por eso El crimen fue en Granada.

En esta trágica guerra civil, provocada por las fuerzas que representan los valores imposibles, antiespañoles, antipopulares y de casta, se ventila el destino del espíritu, su persistencia como valor superior a la vida. Y es el pueblo quien defiende el espíritu y la cultura. EL amor que yo he visto en los milicianos comunistas guardando el palacio del duque de Alba sólo tiene comparación con el furor de los fascistas, destruyendo.
El fascismo es la fuerza de la incultura, de la negación del espíritu. El pueblo guarda las obras de arte con calor y el fascismo las destruye con saña, intencionadamente, por ser obras del espíritu y de la cultura. Yo lo afirmo rotundamente. El Museo del Prado, la Biblioteca Nacional han sido bombardeados sin otra motivación bélica que la fatal necesidad de destruir que siente el fascismo. He visto las huellas de las bombas dirigidas a estos templos de la cultura.

Para saber más: Reportaje de Chim en La Maleta Mexicana y El arte en peligro (a Josep Renau le debemos mucho más que El Prado).

En ese camino igual olvidamos también que Antonio y su hermano Manuel escribieron varias obras de teatro juntos, que viajaron también unidos al París de Oscar Wilde, aquel en que descubrieron a Paul Verlaine (léanle, no tengan miedo). En su segundo regreso le acompañaba su hermano Joaquin, el viajero. Algunas obras estuvieron protegidas con las pinturas de José quien, además, le acompañó un buen trecho de la hecatombe.

Aquí reposaré un momento sobre el mojón para recordar que a iniciativa de la Real Academia Española -que otorgó a Antonio Machado silla en 1927 pero en la que nunca llegó a sentarse pues, como escribiría a Unamuno:  «Es un honor al cual no aspiré nunca; casi me atreveré a decir que aspiré a no tenerlo nunca. Pero Dios da pañuelo a quien no tiene narices…»- en 1958, el franquismo pretendió repatriar los restos del poeta a lo que desde el exilio chileno José se negó rotundamente.

Y es que decir Machado es mucho decir. Ocho nacimientos, siete hermanos. Y la enorme suerte de pasar sus años de formación en un Instituto Libre de Enseñanza, ese gran me niego que deberíamos seguir echando de menos.

Pero algo que sin duda no deberíamos dejar nunca atrás es que en esa guerra que enfrentó a hermanos y cuyos rescoldos salen a llamear siempre que encuentran una mísera ocasión, es que Antonio envió una carta que Manuel recibió y que este atravesó un país devastado y una frontera incómoda para despedirse de Ana Ruiz Hernández, una madre sola desde 1893. No deberíamos dudar que Manuel debió derramarse en enorme lágrima sobre dos tumbas: la de la madre y la de su pequeño Antonio porque fueron siete hermanos pero carta hubo una.

Si tienen dudas al respecto. Si sospechan del amor de los Machado, si necesitan comprobar que Antonio jamás tuvo una mala palabra hacia Manuel, si quieren saber qué respondió Antonio cuando le preguntaron qué haría si le disparasen por la espalda, no les quedará otro remedio que leer Caminos sobre la mar de la Editorial Confluencias.


Ficha del libro

Autor: Antonio Machado.

152 páginas, 12,00€, ISBN: 978-84-947772-1-9


Lecturas relacionadas: Todas de editorial Confluencias, «No lo comprendo, no lo comprendo» de Akira Kurosawa, Conversaciones con Federico García Lorca, Conversaciones con Auguste Renoir y Conversaciones con Leni Riefenstahl,
Picasso. Retratos y recuerdos de Jaime Sabartés.


Pásate por la librería o envíanos un correo electrónico a menadeslibreriaARROBAgmail.com y te lo haremos llegar a casa.

El vals del Gulag

El vals del Gulag

Podría empezar el lector pensando ¡PERO SI ESO ES UNA REEDICIÓN! Y tendría razón. El vals del gulag publicado por Astiberri es una reedición que vio la luz por primera vez en nuestro país en 2005 fruto de la siempre satisfactoria colaboración de las letras de Denis Lapière y los dibujos de Rubén Pellejero. En aquella ocasión publicaba Glénat.

En esta librería, sin embargo, tendemos a celebrar más las reediciones que las ingentes listas de novedades. Porque si algo fue bueno para el mundo del libro no debería parecernos lógico que desaparezca de él por las premuras o esquisiteces del mercado del libro, que es una cosa harto diferente.

Bien, El Vals del gulag es una pieza para abrazar. Desde la primera viñeta algo nos dice que todo acabará mal, que la muerte lo va a inundar todo y que el camino va a doler. Esto es así porque la protagonista de la historia, Kalia, no consigue separar la mirada en el instante en que uno de esos trenes que no paran (porque llevan la muerte en su interior) despedaza a un burro, un animal a toda vista humilde y trabajador.

Kalia ha dejado momentáneamente a sus hijos para tratar de dar con su marido, Viktor. Él, al contrario que tantísimos miles, no ha regresado del gulag tras la liberación masiva que se produjo en la Unión Soviética tras la muerte de Stalin en 1953. ¿Pero por qué no ha regresado Viktor? ¿Cómo se encuentra a alguien del que nadie parece saber nada? Las respuestas están en los rojos y naranjas de las viñetas de Pellejero con la misma intensidad que los silencios y susurros de Lapière.

En el viaje que haremos como equipaje de Kalia comprobaremos cómo la búsqueda incansable puede ser punitiva, cómo el trabajo nos puede anestesiar de una realidad que no soportamos y cómo los finales pueden ser de inesperados.


Ficha del libro

Autores:  Denis Lapière y Rubén Pellejero

72 páginas, 18€, ISBN: 978-84-16880-73-7


Pásate por la librería o envíanos un correo electrónico a menadeslibreriaARROBAgmail.com y te lo haremos llegar a casa.

La noche de Auschwitz

La noche de Auschwitz

La editorial Ardicia lo ha vuelto a hacer. Ha conseguido recuperar del olvido un testimonio de una superviviente de Auschwitz aunque no solamente es eso.

En primer lugar, porque, como advierte el título, el episodio de Auschwitz es el que más marca el recuerdo de la autora, Piera Sonnino, pero la narración de los hechos no se centra tanto en eso como en el antes y el después de dicha experiencia. 

Procedente de una familia italiana, vemos en este libro cómo los judíos italianos ya en 1938 temían por su seguridad, cómo de peligroso era ir a trabajar para los hombres o incluso fiarse de un vecino.

Piera Sonnino dedicó su vida posterior al horror de los campos de exterminio a evitar el olvido sobre ellos. Sin embargo, no fue hasta 1960 cuando se decidió a poner sobre el papel su propia experiencia. 

Para suerte de todos,  la editorial Ardicia, ha seguido los pasos de Sonnino y nos ha legado el testigo de su memoria.


Ficha del libro

Autor: Piera Sonnino, Traducción: Juan Pérez Andrés, Ilustración: Eva Vázquez

128 páginas, 15,50€, ISBN: 978-84-944476-0-4


Lecturas relacionadas: Quien así te ama (Editorial Ardicia) o Yo le pinté el bigote a Stalin (Editorial ContraEscritura).


Pásate por la librería o envíanos un correo electrónico a menadeslibreriaARROBAgmail.com y te lo haremos llegar a casa.